
El repollo suele considerarse un modesto “superalimento”. Es económico, fácil de conseguir y está repleto de nutrientes como vitamina C, vitamina K, fibra y antioxidantes. Para muchas personas, es un complemento saludable para sus comidas diarias.
Pero según médicos y nutricionistas, comer repollo de forma incorrecta (o en exceso) puede causar problemas de salud en ciertas personas. Estos efectos no se manifiestan de la noche a la mañana, por lo que a menudo se pasan por alto.

Esto es lo que los expertos médicos dicen que debes saber antes de agregar más repollo a tu plato.
Problemas digestivos: cuando lo “saludable” se vuelve incómodo
El repollo contiene carbohidratos complejos que el sistema digestivo humano tiene dificultades para descomponer por completo. Cuando estos compuestos llegan al intestino grueso, fermentan.
Esto puede conducir a:
- Hinchazón y presión abdominal
- Exceso de gas
- calambres estomacales o heces blandas
El repollo crudo es especialmente difícil de digerir. Los médicos señalan que las personas con estómagos sensibles, síndrome del intestino irritable o indigestión frecuente suelen sentirse peor después de comer grandes cantidades, especialmente en ensaladas o jugos.
Cocinar el repollo ayuda a ablandar su fibra y reduce estos efectos significativamente.

Problemas de tiroides que quizás no esperabas
La col pertenece a la familia de las crucíferas, que contiene compuestos naturales conocidos como bociógenos. Estas sustancias pueden interferir con la capacidad del cuerpo para absorber el yodo, un mineral esencial para la producción de la hormona tiroidea.
Para la mayoría de las personas sanas, esto no supone un problema. Sin embargo, los médicos advierten que quienes padecen hipotiroidismo o deficiencia de yodo deben tener cuidado, sobre todo con el consumo frecuente de repollo crudo.
Una cocción ligera reduce en gran medida la actividad del bociógeno, lo que hace que el repollo sea más seguro para quienes tienen problemas de tiroides.

Un riesgo para las personas propensas a los cálculos renales
Aunque el repollo es saludable, contiene pequeñas cantidades de oxalatos, compuestos naturales que pueden unirse al calcio en la orina. En personas con antecedentes de cálculos renales de oxalato de calcio, el consumo frecuente o excesivo de repollo puede aumentar el riesgo de recurrencia.
Los médicos recomiendan moderación e hidratación adecuada en lugar de evitarla por completo.

Interacciones medicamentosas que pocas personas consideran
El repollo es rico en vitamina K, que desempeña un papel fundamental en la coagulación sanguínea. Esto resulta importante para quienes toman anticoagulantes.
Comer grandes cantidades de forma irregular puede interferir con la eficacia de estos medicamentos. Los médicos priorizan la constancia sobre la eliminación: mantener estable la ingesta de repollo permite ajustar la medicación de forma segura.
¿Quién debe tener más cuidado?
Los médicos recomiendan limitar o preparar con cuidado el repollo si:
- Tiene trastornos de la tiroides
- Lucha contra la hinchazón crónica o problemas digestivos.
- Tiene antecedentes de cálculos renales.
- Tomar medicamentos anticoagulantes
- Experimente reflujo ácido que empeora después de comer verduras crucíferas.
Para otros, el repollo sigue siendo un alimento saludable cuando se consume en porciones razonables.

El resultado final
El repollo no es peligroso, pero no es inocuo para todos. Como muchos alimentos nutritivos, sus beneficios dependen de la cantidad, la frecuencia y la salud de cada persona.
Los médicos coinciden en un punto clave: la moderación y una cocción adecuada hacen que el repollo sea mucho más seguro (y mucho más fácil) de procesar para el cuerpo.
Comer de forma inteligente es tan importante como comer de forma saludable.

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