{"id":2710,"date":"2026-01-12T11:09:17","date_gmt":"2026-01-12T11:09:17","guid":{"rendered":"https:\/\/angel.weloveanimal.info\/?p=2710"},"modified":"2026-01-12T11:09:18","modified_gmt":"2026-01-12T11:09:18","slug":"a-los-30-me-desplome-durante-una-reunion-de-negocios-y-me-diagnosticaron-un-tumor-cerebral-mis-padres-nunca-vinieron-estaban-celebrando-el-ascenso-de-mi-perfecta-hermana-mayor-cuando-llame-ant","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/angel.weloveanimal.info\/?p=2710","title":{"rendered":"A los 30, me desplom\u00e9 durante una reuni\u00f3n de negocios y me diagnosticaron un tumor cerebral. Mis padres nunca vinieron; estaban celebrando el ascenso de mi &#8220;perfecta&#8221; hermana mayor. Cuando llam\u00e9 antes de la cirug\u00eda, me dijeron: &#8220;No tenemos tiempo para un gorroncito enfermo&#8221;. Por suerte, sobreviv\u00ed, y mi abuelo moribundo me dej\u00f3 su empresa tecnol\u00f3gica de 66 millones de d\u00f3lares. Ya me han llamado 55 veces, pero&#8230;"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"974\" src=\"https:\/\/angel.weloveanimal.info\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-50-1024x974.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-2717\" srcset=\"https:\/\/angel.weloveanimal.info\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-50-1024x974.png 1024w, https:\/\/angel.weloveanimal.info\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-50-300x285.png 300w, https:\/\/angel.weloveanimal.info\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-50-768x730.png 768w, https:\/\/angel.weloveanimal.info\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/image-50.png 1225w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Ten\u00eda treinta a\u00f1os cuando mi cuerpo finalmente oblig\u00f3 a todos a ver lo que hab\u00eda estado ocultando. Un minuto estaba presentando las cifras trimestrales en una sala de conferencias acristalada en el centro de Chicago, y al siguiente mi visi\u00f3n se redujo a un estrecho t\u00fanel y el suelo se elev\u00f3 para recibirme. Cuando despert\u00e9 en urgencias, una enfermera me cog\u00eda de la mano y un neur\u00f3logo me explicaba una resonancia magn\u00e9tica como si estuviera leyendo el tiempo: \u00abElena Kov\u00e1cs, tienes una masa en el l\u00f3bulo frontal. Tenemos que actuar r\u00e1pido\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Llam\u00e9 a mis padres, Viktor y Marina, desde una cama de hospital que ol\u00eda a lej\u00eda y pl\u00e1stico. Era martes por la noche. No respondieron. M\u00e1s tarde, mi prima menor me envi\u00f3 una foto: mi familia en un restaurante, con las copas de champ\u00e1n alzadas alrededor de mi hermana, Katarina. Pie de foto: &#8220;\u00a1El ascenso de Katy!&#8221;. Trabajaba en una inmobiliaria de lujo y acumulaba elogios como millas de viajero frecuente. Yo era la callada que &#8220;sobreactuaba&#8221;, la que estudiaba demasiado, trabajaba demasiado y ped\u00eda muy poco.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, dej\u00e9 un mensaje de voz: la cirug\u00eda estaba programada para el viernes. Dije que ten\u00eda miedo. Dije que no quer\u00eda ponerme anestesia sin escuchar sus voces. Viktor finalmente me devolvi\u00f3 la llamada, no para preguntarme por el tumor, sino para rega\u00f1arme por &#8220;arruinar la semana&#8221;. Dijo: &#8220;No tenemos tiempo para un gorroncito enfermo&#8221;. Marina no dijo nada; o\u00ed el ruido del restaurante y las risas de Katarina de fondo. La l\u00ednea se cort\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi abuelo, Istv\u00e1n, fue el \u00fanico familiar que apareci\u00f3. Ten\u00eda ochenta y siete a\u00f1os, con el tanque de ox\u00edgeno silbando junto a su silla, pero me acompa\u00f1\u00f3 durante el papeleo preoperatorio y me sujet\u00f3 la mu\u00f1eca cuando me pusieron la v\u00eda. &#8220;Siempre has sido t\u00fa quien construye&#8221;, susurr\u00f3. Istv\u00e1n fund\u00f3 una peque\u00f1a empresa de software en los noventa y mantuvo la propiedad en secreto incluso despu\u00e9s de jubilarse. Pens\u00e9 que era un negocio modesto, suficiente para pagar su residencia asistida. No sab\u00eda nada de las patentes, los contratos ni la valoraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La cirug\u00eda fue un torbellino de luces fr\u00edas y formularios de consentimiento. Me despert\u00e9 con grapas, un dolor de cabeza terrible y un m\u00e9dico diciendo la palabra &#8220;benigno&#8221; como si fuera un salvavidas. Dos semanas despu\u00e9s, Istv\u00e1n muri\u00f3 mientras dorm\u00eda. Durante la lectura de su testamento, un abogado desliz\u00f3 una carpeta sobre la mesa: Istv\u00e1n me hab\u00eda dejado la participaci\u00f3n mayoritaria en Kov\u00e1cs Systems, que ahora vale sesenta y seis millones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>Para cuando llegu\u00e9 a casa, mi tel\u00e9fono estaba lleno de llamadas perdidas. Cincuenta y cinco. De mis padres. De Katarina. De n\u00fameros que no reconoc\u00eda. Y en el \u00faltimo mensaje de voz, la voz de Viktor era suave, casi dulce: \u00abElena, necesitamos hablar. Es urgente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No devolv\u00ed las llamadas esa noche. Me sent\u00e9 en el sof\u00e1 con una venda que a\u00fan me picaba bajo la l\u00ednea del cabello, escuchando la ciudad tras mi ventana como si fuera de otro planeta. A la ma\u00f1ana siguiente me reun\u00ed con la abogada, Simone Park, en su despacho de la calle LaSalle. Fue tan directa que parec\u00eda un cintur\u00f3n de seguridad. \u00abTu abuelo le dedic\u00f3 mucho tiempo a esto\u00bb, dijo, tocando el testamento. \u00abLo actualiz\u00f3 tres veces el a\u00f1o pasado. Hay un fideicomiso, hay actas de la junta y hay una carta\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La carta estaba escrita a mano con la letra sesgada de Istv\u00e1n. Escribi\u00f3 que hab\u00eda visto a Viktor convertir cada momento familiar en una transacci\u00f3n. Escribi\u00f3 que Katarina aprendi\u00f3 pronto que la aprobaci\u00f3n era una moneda de cambio, y que yo me negaba a cambiar mi dignidad por ella. \u00abTe presionar\u00e1n\u00bb, advirti\u00f3. \u00abDir\u00e1n que les debes algo porque comparten tu apellido. No les debes nada m\u00e1s que la misma honestidad que ellos te dieron\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Kov\u00e1cs Systems result\u00f3 ser mucho m\u00e1s grande de lo que imaginaba: una empresa mediana de ciberseguridad con clientes en los sectores p\u00fablico y sanitario, doscientos empleados y una junta directiva que solo me conoc\u00eda como \u00abla nieta de Istv\u00e1n que trabaja en finanzas\u00bb. Cuando entr\u00e9 en la sede central en el West Loop, la gente me observaba como si intentaran decidir si era una sustituta temporal o una tormenta.<\/p>\n\n\n\n<p>El director ejecutivo interino, Daniel Reyes, me recibi\u00f3 en el vest\u00edbulo. Ten\u00eda la mirada cansada y la voz serena. \u00abTu abuelo no quer\u00eda que te lanzaran al agua solo\u00bb, dijo. \u00abMe pidi\u00f3 que me quedara hasta que estuvieras listo\u00bb. Me inform\u00f3 sobre el flujo de caja, los contratos clave y una oferta de adquisici\u00f3n pendiente de un grupo de capital privado. \u00abEst\u00e1n sospechando algo\u00bb, a\u00f1adi\u00f3. \u00abGran transici\u00f3n. Drama familiar. Intentar\u00e1n comprar barato\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El drama familiar lleg\u00f3 antes del almuerzo. Viktor y Marina aparecieron sin avisar, vestidos como si fueran a la iglesia, con Katarina detr\u00e1s con un abrigo color crema y un bolso de dise\u00f1ador. Seguridad me llam\u00f3. Mi primer instinto fue esconderme en una sala de conferencias, como sol\u00eda esconderme en mi habitaci\u00f3n de ni\u00f1o cuando se peleaban. En cambio, les dije a seguridad que los acompa\u00f1aran a una sala de reuniones y entr\u00e9 sola.<\/p>\n\n\n\n<p>Viktor abri\u00f3 los brazos como quien practica la calidez. &#8220;Elena, cari\u00f1o&#8221;, dijo, &#8220;est\u00e1bamos aterrorizados. No lo supimos gestionar bien&#8221;. Marina empez\u00f3 a llorar en ese momento. Katarina sonri\u00f3 como si fu\u00e9ramos a tomarnos una foto familiar. &#8220;Estamos muy orgullosos de ti&#8221;, dijo. &#8220;De tu fuerza&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>No dije nada. Dej\u00e9 que el silencio se alargara hasta que Viktor lo llen\u00f3 con la verdadera agenda. \u00abEsta empresa deber\u00eda seguir en la familia\u00bb, declar\u00f3. \u00abComo hijo del patriarca, debo participar. Podemos firmar algo sencillo. Un acuerdo de propiedad al 50%. Todav\u00eda te est\u00e1s recuperando; no necesitas estr\u00e9s\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Simone me hab\u00eda preparado para esto. \u00abPuedes pedirlo todo por escrito\u00bb, hab\u00eda dicho. As\u00ed que le ped\u00ed a Viktor que le enviara su propuesta a mi abogado. Su rostro se tens\u00f3. Katarina se inclin\u00f3 hacia delante, con la voz baja y cortante. \u00abNo te pongas dram\u00e1tica, Elena. Siempre lo pones dif\u00edcil\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Viktor solt\u00f3 la bomba: pretend\u00edan impugnar el testamento. Afirm\u00f3 que Istv\u00e1n estaba &#8220;confundido&#8221; hacia el final. Asegur\u00f3 que yo hab\u00eda &#8220;manipulado&#8221; a un anciano para conseguir dinero. Marina mir\u00f3 hacia la mesa, como si la verg\u00fcenza pudiera convencerla si no me miraba a los ojos. Katarina a\u00f1adi\u00f3: &#8220;Si nos oponen, la prensa se lo va a pasar bomba. Imaginen titulares: &#8216;Un superviviente de un tumor roba la fortuna familiar'&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Me temblaban las manos, no de miedo, sino de rabia por lo predecibles que eran. Respir\u00e9 hondo, tirando del tejido que se estaba curando en mi cr\u00e1neo, y dije: \u00abNo viniste al hospital. Me llamaste gorr\u00f3n. Y ahora est\u00e1s aqu\u00ed porque un n\u00famero tiene comas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La sonrisa de Viktor se desvaneci\u00f3. &#8220;Est\u00e1s siendo irrazonable&#8221;, espet\u00f3. &#8220;Nosotros te criamos&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me diste de comer \u2014correg\u00ed\u2014. No me viste.<\/p>\n\n\n\n<p>Termin\u00e9 la reuni\u00f3n. Al salir, Daniel Reyes me alcanz\u00f3. &#8220;Contactaron con la junta la semana pasada&#8221;, dijo en voz baja. &#8220;Est\u00e1n intentando influir en las votaciones. Y el equipo de capital privado volvi\u00f3 a llamar esta ma\u00f1ana. Algo se mueve&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tarde, Simone confirm\u00f3 lo que Istv\u00e1n hab\u00eda anticipado: una impugnaci\u00f3n testamentaria ser\u00eda desagradable, p\u00fablica y costosa, pero ganable. \u00abTu abuelo dej\u00f3 un rastro de evaluaciones de competencia\u00bb, dijo. \u00abY document\u00f3 la presi\u00f3n familiar. Lo sab\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar a casa, me esperaba un paquete de mensajer\u00eda en la puerta. Sin remitente. Dentro hab\u00eda un solo documento: un borrador de comunicado de prensa que anunciaba que Viktor Kov\u00e1cs &#8220;asumir\u00eda la direcci\u00f3n&#8221; de Kov\u00e1cs Systems, con fecha para el lunes siguiente. Se me encogi\u00f3 el est\u00f3mago. Alguien planeaba apoderarse de mi empresa antes de que tuviera tiempo de lamentarme.<\/p>\n\n\n\n<p>El lunes por la ma\u00f1ana no esper\u00e9 a que nadie diera por sentado nada. Simone present\u00f3 una moci\u00f3n de emergencia para una orden de restricci\u00f3n temporal que impidiera declaraciones p\u00fablicas no autorizadas y cualquier intento de representar a la empresa sin la autorizaci\u00f3n de la junta. Daniel me ayud\u00f3 a recopilar correos electr\u00f3nicos, registros de llamadas y el calendario de la junta, que demostraban que Viktor hab\u00eda estado presionando a los directores a mis espaldas. Al mediod\u00eda, un juez hab\u00eda firmado la orden. No fue la victoria definitiva, pero fue una puerta cerrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo d\u00eda, le ped\u00ed a Daniel que programara una reuni\u00f3n de la junta directiva para el mi\u00e9rcoles, con un punto claro en la agenda: reafirmar la gobernanza corporativa durante la transici\u00f3n. Pas\u00e9 el martes sumido en la niebla de la recuperaci\u00f3n f\u00edsica y el papeleo \u2014con la cabeza a\u00fan sensible y el apetito inestable\u2014, pero me obligu\u00e9 a hacer el trabajo que importaba. Simone me indic\u00f3 qu\u00e9 decir y qu\u00e9 no decir. &#8220;Mant\u00e9n la calma&#8221;, repiti\u00f3. &#8220;No est\u00e1s aqu\u00ed para castigarlos. Est\u00e1s aqu\u00ed para liderar&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>El mi\u00e9rcoles, entr\u00e9 en la sala de juntas con una carpeta en las manos y el pulso lati\u00e9ndome tras los puntos. Nueve directores estaban sentados alrededor de la mesa: algunos rostros conocidos de eventos de la empresa a los que hab\u00eda asistido con mi abuelo, otros desconocidos que parec\u00edan vivir en hojas de c\u00e1lculo. Viktor y Katarina tambi\u00e9n estaban all\u00ed, sin invitaci\u00f3n, pero seguros, como si la sala les perteneciera.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que nadie hablara, coloqu\u00e9 la carta de Istv\u00e1n sobre la mesa y repart\u00ed copias a cada director. \u00abNo voy a leer esto en voz alta\u00bb, dije. \u00abEs personal. Pero explica por qu\u00e9 mi abuelo tom\u00f3 las decisiones que tom\u00f3 y describe la presi\u00f3n que esperaba tras su muerte\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Viktor intent\u00f3 interrumpir, pero la presidenta, la Dra. Priya Nand, levant\u00f3 la mano. \u00abTiene la palabra la Sra. Kov\u00e1cs\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Respir\u00e9 hondo. \u00abNo pretendo convertir esta empresa en un escenario familiar. Les pido que hagan lo que ya hacen: cumplir los estatutos, respetar el testamento y proteger el negocio. No les pido que conf\u00eden en mi apellido. Conf\u00eden en su proceso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego les mostr\u00e9 el borrador del comunicado de prensa del paquete an\u00f3nimo, junto con un hilo de correo electr\u00f3nico que Daniel hab\u00eda encontrado: un &#8220;representante familiar&#8221; hab\u00eda contactado a un contratista junior de relaciones p\u00fablicas y le hab\u00eda pedido que preparara un mensaje para un &#8220;cambio de liderazgo&#8221;. El contratista, inquieto, le hab\u00eda reenviado la solicitud a un amigo de la empresa, quien, presa del p\u00e1nico, me envi\u00f3 el paquete. La sala qued\u00f3 en silencio, como suele ocurrir cuando los adultos se dan cuenta de que alguien intent\u00f3 burlar las reglas.<\/p>\n\n\n\n<p>Katarina finalmente habl\u00f3, con voz dulce y venenosa. \u00abElena todav\u00eda se est\u00e1 recuperando. La empresa necesita estabilidad\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cY la estabilidad no viene de las mentiras\u201d, respondi\u00f3 el Dr. Nand.<\/p>\n\n\n\n<p>La junta vot\u00f3. Por unanimidad: Me confirmaron como accionista mayoritario y presidente, Daniel permanecer\u00eda como director ejecutivo interino durante seis meses y cualquier comunicaci\u00f3n externa se har\u00eda a trav\u00e9s del equipo aprobado por la junta. Viktor apret\u00f3 los dientes. Marina no estaba all\u00ed; no quer\u00eda presenciar el momento en que su encanto fallara.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la reuni\u00f3n, Viktor me acorral\u00f3 en el pasillo. \u00abCrees que has ganado\u00bb, susurr\u00f3. \u00abTe arrepentir\u00e1s de humillar a tu familia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mir\u00e9, ya no con ira, sino con claridad. \u00abMe humillaste al abandonarme en una cama de hospital\u00bb, dije. \u00abEsta es solo la consecuencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La impugnaci\u00f3n del testamento se produjo, pero se desmoron\u00f3 por falta de pruebas. Istv\u00e1n hab\u00eda completado evaluaciones de competencia, grabado reuniones con abogados y tomado notas de cada vez que Viktor exig\u00eda dinero. Cuando Viktor se dio cuenta de que el tribunal lo ver\u00eda todo, ofreci\u00f3 un acuerdo: retirar\u00eda la demanda si yo le pagaba &#8220;algo justo&#8221;. Simone me recomend\u00f3 una contraoferta que no se trataba de dinero; se trataba de paz. Ofrec\u00ed financiar una beca universitaria a nombre de Istv\u00e1n para estudiantes inmigrantes en STEM, algo de lo que mi abuelo siempre hablaba al recordar nuestros primeros a\u00f1os en Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Acept\u00f3 el trato, no porque de repente comprendiera el amor, sino porque comprend\u00eda la influencia. Katarina dej\u00f3 de llamar al darse cuenta de que ya no hab\u00eda ninguna posibilidad. Marina me envi\u00f3 una tarjeta con unas frases cautelosas que parec\u00edan m\u00e1s una autoprotecci\u00f3n que una disculpa. La guard\u00e9 en un caj\u00f3n y no respond\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que me present\u00e9 ante los empleados como nuevo presidente, me tembl\u00f3 la voz, pero se mantuvo firme. Les dije que hab\u00eda dedicado mi carrera a crear sistemas que proteg\u00edan el trabajo de otros y que ten\u00eda la intenci\u00f3n de proteger el suyo. Agradec\u00ed a Daniel por el puente que me hab\u00eda brindado y anunci\u00e9 el programa de becas. La sala aplaudi\u00f3, no por una fortuna, sino porque entend\u00edan lo que intentaba hacer con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>En casa, mi tel\u00e9fono por fin dej\u00f3 de sonar. Se acabaron las cincuenta y cinco llamadas. Se acab\u00f3 la dulzura repentina. La sanaci\u00f3n llev\u00f3 tiempo \u2014terapia, ecograf\u00edas de seguimiento, aprender a dormir sin escuchar la siguiente emergencia\u2014, pero sucedi\u00f3. El dolor no desapareci\u00f3; se suaviz\u00f3 en gratitud por la \u00fanica persona que apareci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguna vez alguien ha ignorado tu dolor hasta que quiso algo de ti, me encantar\u00eda saber c\u00f3mo lo gestionaste. \u00bfEstableciste l\u00edmites, cortaste lazos o encontraste un punto medio? Deja tu opini\u00f3n en los comentarios, y si esta historia te ha impactado, comp\u00e1rtela con alguien que necesite un recordatorio de que la &#8220;familia&#8221; nunca debe ser un precio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Ten\u00eda treinta a\u00f1os cuando mi cuerpo finalmente oblig\u00f3 a todos a ver lo que hab\u00eda estado ocultando. Un minuto estaba presentando las cifras trimestrales en <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/angel.weloveanimal.info\/?p=2710\" title=\"A los 30, me desplom\u00e9 durante una reuni\u00f3n de negocios y me diagnosticaron un tumor cerebral. Mis padres nunca vinieron; estaban celebrando el ascenso de mi &#8220;perfecta&#8221; hermana mayor. Cuando llam\u00e9 antes de la cirug\u00eda, me dijeron: &#8220;No tenemos tiempo para un gorroncito enfermo&#8221;. Por suerte, sobreviv\u00ed, y mi abuelo moribundo me dej\u00f3 su empresa tecnol\u00f3gica de 66 millones de d\u00f3lares. 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