Se rieron al ver los zapatos del conserje. Aplaudieron cuando su bolso cayó al suelo de mármol. Nadie notó cómo cambió la habitación cuando la insignia de un general se deslizó a la luz. Nadie preguntó por qué nunca se defendió. Porque las personas más peligrosas no ruegan por pertenecer; esperan a que llegue la verdad.
El salón de mármol de la Academia Militar Helion resonaba con risas insólitas en un lugar construido sobre el honor. Cientos de cadetes permanecían en […]